Una construcción critica del arte en espacio público
EL ESPACIO PÚBLICO UN PERRITORIO DE TODOS
Dos propósitos básicos nos movilizan en este ejercicio:
1) Llevar a cabo una serie de ejercicios de mapeo alternativo que den cuenta de las percepciones del entorno urbano.
2) Localizar deseos, sentidos y proyectos precisos de urbanidad para ser realizados
Para lo cual y luego de un ejercicio de derivas conjugadas con un proceso permanente de observación flotante, nos hemos detenido temporalmente ante un motivo, una imagen, generada a través del conversar y tergiversar sobre esos andares, derivas y primeros mapeos. Tal motivo urbano, fenómeno o comportamiento, ha ganado su nombre más de un equívoco, de una tergiversación bromista, que de un interés taxonómico o clasificatorio. Este ha sido el caso de la imagen-concepto o del motivo que llamamos perritorio.
Pero antes de entrar a perfilar el sentido que esta imagen-concepto adquiere para nosostros, retomaremos los términos básicos a través de los cuales empieza a movilizarse. Nos hallamos ante una de tantas imágenes-concepto que esperamos arroje esa puesta en crisis de la ciudad como un todo cerrado, delimitado y político administrativamente controlado, para ingresar en las fisuras que nos permitan desarrollar una cartografía alternativa, como alternativa del decir-hacer dinámico y móvil que desdibuja la ciudad en los fragmentos de lo urbano. Cartografía que es asunto más de performancia, de ver y mapear para hacer efectiva y directamente; que de competencia, de un saber que se acumula y con el que se especula.
Este mapear comporta al menos dos sentidos: ser una guía y un esquema para la acción, es decir, se posibilita tanto como un ejercicio narrativo de las dinámicas existentes en el espacio público al igual que permite hacer una proyección imaginativa sobre las posibilidades de acción crítica a desarrollar en ese mismo espacio.
De otro lado, este mapear se convierte en lo que denominaremos una etnografía y una fenomenología del espacio público, es decir, un mirar y registrar atento sobre las emergencias, redes de relaciones y comportamientos que toman como lugar de aparición el espacio público, que nos permiten a la vez, dar cuenta de prácticas en aparición y de los discursos que ellas movilizan recordando con esto que “toda práctica engendra una teoría y toda teoría engendra una práctica”; de los ordenamientos temporales y efímeros, de las territorializaciones y apropiaciones que dichos comportamientos crean, de las génesis de lugares que ellos implican.
Esta cartografía complejiza la noción usual de mapa y aún cuando da cuenta de unos recorridos, de un andar y experimentar el espacio público, no se consolida como ruta ni como paseo, su duración en su naturaleza de derivar es circunstancial y transitoria, su validez restringida, pues registra, más que un espacio geométrico, un comportamiento emergente que reordena costantemente el espacio público. Lo que queda como imagen de ese devenir de la creatividad social, es la descripción y la manera de nombrar un comportamiento, que así como puede perdurar en el tiempo y ganar en institucionalidad y aceptación social, puede al mismo tiempo extinguirse tan rápidamente como surgió. A la vez que como desapareció en un contexto geográfico antes, reapareció en el nuestro y podrá aparecer nuevamente en otros.
Así, nuestra cartografía, nuestra etnografía y nuestra fenomenología del espacio público no comportan la tematización o la problematización alrededor de sólo un territorio geográfico sino la de un espacio vivencial que se ordena a la manera de un lugar, de una territorialización, y que como topos se conectan analógicamente con otros sin importar su estrato de realidad, es decir, pueden enlazar a la vez ésta con otras ciudades construidas, al igual que con tierras, topos, constituidos por la imaginación y la emotividad como imágenes, metáforas que objetivan, a veces, el miedo y la intolerancia a la otredad, otras que manifiestan un deseo, una posibilidad de ser, un sentido posible de urbanidad pluralizable, una utopía concreta que podría realizarse. Se trata pues de la indagación en torno a un complejo relacional, una red o tejido de relaciones, emociones, interpretaciones y sentidos, que incita, propicia y moviliza un comportamiento social concreto y localizado. Comportamiento estético que es interpretado a la vez como un vestigio de algo que pasó y como un augurio de algo que podría pasar.


James dijo
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22 Septiembre 2006 | 03:00 AM